Llegar, reír, y besar el santo

Con esa gracia en tus andares, lo salvaje de tu carcajada, el desparpajo de tu pelo, y alguna otras cosas molonas que mejor omitir.

Salir, verte, que me mires y me guiñes ese ojo vago. Que te acuerdes a modo de reproche de lo que te prometí y me lo repitas con esa mueca refunfuñona en tu cara.

Que te contonees al bailar como una muñeca a pilas y seguido brinques como si fueras a tocar el cielo del bar, y quien llega al cielo soy yo observándote mirar.

Esa mirada rara, inquieta, curiosa, ansiosa, mimosa…

Qué delicia observarte cuando no me ves.

Qué placer besarte cuando roncas.

Qué mariposas al escucharte.

Qué intriga conocerte.

CAMA ELASTICA

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