Llegar, reír, y besar el santo

Con esa gracia en tus andares, lo salvaje de tu carcajada, el desparpajo de tu pelo, y alguna otras cosas molonas que mejor omitir. Salir, verte, que me mires y me guiñes ese ojo vago. Que te acuerdes a modo de reproche de lo que te prometí y me lo repitas con esa mueca refunfuñona en tu cara. Que te contonees al bailar como una muñeca a pilas y seguido brinques como si fueras a tocar el cielo del bar, y quien llega al cielo soy yo observándote mirar. […]